“Precisamos comprender los nuevos lenguajes de los jóvenes para poder pensar la escuela”
La especialista brasilera Dirce Djanira Pacheco e Zan dictó, en el mes de noviembre, un curso en la FFyH sobre “juventud, cultura y violencia”. La actividad se enmarca en el proyecto asociado entre el programa de posgrado en Educación de la Universidad Estadual de Campinas y el Doctorado en Ciencias de la Educación de la UNC. En diálogo con Alfilo, Dirce Zan analizó los principales cambios que sufrió el concepto de juventud en los últimos tiempos y sus implicancias en el campo de la educación y la cultura. “Vivimos en una época y en una sociedad en la que la juventud se ha tornado una categoría que está en el foco y concentra una mayor preocupación para las políticas públicas”, precisó la investigadora.
La profesora Dirce Djanira Pacheco e Zan dictó un curso de posgrado en la FFyH que tenía como objetivo principal rastrear en los estudios brasileros más recientes las principales transformaciones que están operando en el abordaje y análisis de la temática de la juventud. “Retomamos un concepto sociológico de la juventud y los trabajos iniciales de la década del 60 en mi país, que eran estudios más volcados a la relación de los jóvenes con los movimientos de estudiantes universitarios, para llegar a perspectivas más actuales que abordan el hip-hop y el funky, como así también cuestiones más relacionadas con la violencia, la criminalidad y el proceso educacional en ese contexto”, comentó la especialista en el comienzo de la entrevista.
- ¿Cuáles fueron los cambios más importantes que se dieron en los enfoques de los estudios sobre juventud?
- El concepto de juventud se modifica de acuerdo con las sociedades y el contexto histórico y cultural. Actualmente, estamos viviendo una ampliación de ese concepto, un alargamiento. La fase etárea para ser considerado joven es cada vez más amplia. Hay algunos trabajos interesantes que problematizan una perspectiva de los cambios en el marco de los procesos productivos actuales. En un mundo signado por el desempleo, en un mundo de dificultades para el joven, que lo mantienen ligado a las referencias familiares de manutención y sobrevivencia, se termina extendiendo esa fase etárea de juventud. Otro factor interesante de esa ampliación, en el contexto de una sociedad con grandes transformaciones, es que la juventud comienza a ser vista como una condición o categoría social más relevante. Puede significar lo nuevo, la posibilidad de correr riesgos y la disposición de apertura a los cambios que se aproximan. Vivimos en una época y en una sociedad en la que la juventud se ha tornado una categoría que está en el foco y concentra una mayor preocupación para las políticas públicas.
- Al mismo tiempo, en América Latina la juventud también aparece ligada a los miedos actuales de la sociedad: criminalidad, violencia, inseguridad…
- Se trata de una contradicción en relación con los jóvenes que, por un lado, representan un peligro y una amenaza, pero también representan las posibilidades y potencialidades de innovación y de transformaciones. Ahí tenemos algo que es importante y que tiene relación con la condición de clase social. Cuando muchas veces nos detenemos a observar a los jóvenes de las clases populares, de modo general, ellos parecieran ser los principales representantes del peligro y el riesgo. Algunos trabajos interesantes en Brasil, en los que se analizan los cambios actuales, advierten que las investigaciones han virado hacia ese público juvenil de las clases populares de la periferia, en el intento de comprender los movimientos culturales y el lenguaje de resistencia de esos movimientos. También, en la búsqueda por superar el preconcepto de que son movimientos representativos de una violencia banal (mera violencia cruel) y por comprender qué quieren decir esos movimientos culturales juveniles de la periferia.
Los jóvenes y la escuela
- ¿En qué aspecto de la juventud se focaliza tu trabajo de investigación?
- Trabajo en una investigación que analiza la relación con la escuela y cómo ese joven ha resignificado la escuela. Si bien se sistematizan algunas cuestiones vinculadas con los movimientos culturales y la violencia, mi trabajo hace foco en el proceso educativo. Como bibliografía del curso, también traje algunas producciones de investigadores brasileros que analizan específicamente los movimientos culturales como hip-hop y funky. Pienso que es cada vez más necesario ampliar los enfoques disciplinares para analizar temáticas como la juventud. El enfoque antropológico es sumamente importante para trabajar con una temática como ésta, al igual que los enfoques sociológicos, pedagógicos y educacionales. En esa perspectiva, es posible pensar caminos diversos para abordar un problema que es bastante complejo. La juventud no es una temática simple de ser analizada y pensada.
- ¿Cómo se incorpora esta perspectiva de los jóvenes en el análisis de las problemáticas actuales de la escuela?
- Creo que precisamos comprender un poco de esos movimientos culturales y esos nuevos lenguajes que los jóvenes traen, para poder pensar la escuela. No nos podemos quedar en una idea de escuela eficaz, cerrada en un modelo tradicional, idealizando e imaginando a un joven que no es real. Entonces, es muy importante que quienes trabajan en la escuela, los educadores, estén abiertos al conocimiento de esos nuevos sujetos para pensar un proyecto educacional. Una cosa que las investigaciones vienen demostrando es que de esos varios nuevos sentidos que tiene la escuela para los jóvenes, uno de los más fuertes es el de la escuela como espacio de sociabilidad, como espacio de encuentro. Precisamente, en los barrios de la periferia, con una fuerte degradación del espacio urbano y la violencia tan presente, la escuela misma es un espacio de encuentro y de constitución de grupos y de lazos de sociabilidad. No creo que la escuela se reduce sólo a eso, pero me parece que éste es un sentido importante de la escuela para los jóvenes en la actualidad.
- ¿De qué manera se vincula esta idea de escuela “como espacio de encuentro” con los enfoques que hablan de una “escuela expulsora”, como una institución que deja al margen a los jóvenes con menores recursos y mayores dificultades para incorporarse a los estudios formales?
- Concretamente, creo que hay una dificultad por parte de los educadores de comprender la necesidad de ese joven de vivir la escuela como un espacio de sociabilidad. Muchas veces hay una resistencia de parte de los profesores que le dicen a sus alumnos: “esto no es un club” o “aquí no vienen para encontrarse sino para aprender ciencia”. A veces, tienen poca sensibilidad para comprender esa condición actual de los sujetos jóvenes. Entonces, los casos de abandono de la escuela tienen varias razones, no sólo una razón pedagógica, sino también están fundados en una dificultad del proyecto educativo con respecto a los jóvenes en el presente.
- En este sentido, ¿qué ocurre con los jóvenes cuando sus expectativas con respecto a la escuela están disminuidas y no pueden visualizar a la formación escolar como una condición para su desarrollo futuro?
- Creo que ése es un elemento importante para pensar la crisis institucional de la escuela y la relación con los jóvenes. Para nosotros en Brasil, y creo que para gran parte de América Latina, la presencia de los jóvenes en la escuela no les da garantías de conseguir en el futuro un lugar en el mercado de trabajo. Cada vez más se ve que no existe una relación directa entre escolarización y acceso al mercado. Ahora, por otro lado, la no escolarización no le permite a ese joven ni si quiera soñar con la posibilidad de insertarse en el mercado. Creo que tenemos que buscar otras motivaciones para la escuela. En este sentido, considero que algo interesante para retomar es la función social de la escuela; retomar el valor del conocimiento en sí, el valor de la formación humana más que el de la escuela como medio para la formación profesional.
Revista Digital "alfilo" - Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) : http://www.ffyh.unc.edu.ar/alfilo/26/zan.html
La especialista brasilera Dirce Djanira Pacheco e Zan dictó, en el mes de noviembre, un curso en la FFyH sobre “juventud, cultura y violencia”. La actividad se enmarca en el proyecto asociado entre el programa de posgrado en Educación de la Universidad Estadual de Campinas y el Doctorado en Ciencias de la Educación de la UNC. En diálogo con Alfilo, Dirce Zan analizó los principales cambios que sufrió el concepto de juventud en los últimos tiempos y sus implicancias en el campo de la educación y la cultura. “Vivimos en una época y en una sociedad en la que la juventud se ha tornado una categoría que está en el foco y concentra una mayor preocupación para las políticas públicas”, precisó la investigadora.
La profesora Dirce Djanira Pacheco e Zan dictó un curso de posgrado en la FFyH que tenía como objetivo principal rastrear en los estudios brasileros más recientes las principales transformaciones que están operando en el abordaje y análisis de la temática de la juventud. “Retomamos un concepto sociológico de la juventud y los trabajos iniciales de la década del 60 en mi país, que eran estudios más volcados a la relación de los jóvenes con los movimientos de estudiantes universitarios, para llegar a perspectivas más actuales que abordan el hip-hop y el funky, como así también cuestiones más relacionadas con la violencia, la criminalidad y el proceso educacional en ese contexto”, comentó la especialista en el comienzo de la entrevista.
- ¿Cuáles fueron los cambios más importantes que se dieron en los enfoques de los estudios sobre juventud?
- El concepto de juventud se modifica de acuerdo con las sociedades y el contexto histórico y cultural. Actualmente, estamos viviendo una ampliación de ese concepto, un alargamiento. La fase etárea para ser considerado joven es cada vez más amplia. Hay algunos trabajos interesantes que problematizan una perspectiva de los cambios en el marco de los procesos productivos actuales. En un mundo signado por el desempleo, en un mundo de dificultades para el joven, que lo mantienen ligado a las referencias familiares de manutención y sobrevivencia, se termina extendiendo esa fase etárea de juventud. Otro factor interesante de esa ampliación, en el contexto de una sociedad con grandes transformaciones, es que la juventud comienza a ser vista como una condición o categoría social más relevante. Puede significar lo nuevo, la posibilidad de correr riesgos y la disposición de apertura a los cambios que se aproximan. Vivimos en una época y en una sociedad en la que la juventud se ha tornado una categoría que está en el foco y concentra una mayor preocupación para las políticas públicas.
- Al mismo tiempo, en América Latina la juventud también aparece ligada a los miedos actuales de la sociedad: criminalidad, violencia, inseguridad…
- Se trata de una contradicción en relación con los jóvenes que, por un lado, representan un peligro y una amenaza, pero también representan las posibilidades y potencialidades de innovación y de transformaciones. Ahí tenemos algo que es importante y que tiene relación con la condición de clase social. Cuando muchas veces nos detenemos a observar a los jóvenes de las clases populares, de modo general, ellos parecieran ser los principales representantes del peligro y el riesgo. Algunos trabajos interesantes en Brasil, en los que se analizan los cambios actuales, advierten que las investigaciones han virado hacia ese público juvenil de las clases populares de la periferia, en el intento de comprender los movimientos culturales y el lenguaje de resistencia de esos movimientos. También, en la búsqueda por superar el preconcepto de que son movimientos representativos de una violencia banal (mera violencia cruel) y por comprender qué quieren decir esos movimientos culturales juveniles de la periferia.
Los jóvenes y la escuela
- ¿En qué aspecto de la juventud se focaliza tu trabajo de investigación?
- Trabajo en una investigación que analiza la relación con la escuela y cómo ese joven ha resignificado la escuela. Si bien se sistematizan algunas cuestiones vinculadas con los movimientos culturales y la violencia, mi trabajo hace foco en el proceso educativo. Como bibliografía del curso, también traje algunas producciones de investigadores brasileros que analizan específicamente los movimientos culturales como hip-hop y funky. Pienso que es cada vez más necesario ampliar los enfoques disciplinares para analizar temáticas como la juventud. El enfoque antropológico es sumamente importante para trabajar con una temática como ésta, al igual que los enfoques sociológicos, pedagógicos y educacionales. En esa perspectiva, es posible pensar caminos diversos para abordar un problema que es bastante complejo. La juventud no es una temática simple de ser analizada y pensada.
- ¿Cómo se incorpora esta perspectiva de los jóvenes en el análisis de las problemáticas actuales de la escuela?
- Creo que precisamos comprender un poco de esos movimientos culturales y esos nuevos lenguajes que los jóvenes traen, para poder pensar la escuela. No nos podemos quedar en una idea de escuela eficaz, cerrada en un modelo tradicional, idealizando e imaginando a un joven que no es real. Entonces, es muy importante que quienes trabajan en la escuela, los educadores, estén abiertos al conocimiento de esos nuevos sujetos para pensar un proyecto educacional. Una cosa que las investigaciones vienen demostrando es que de esos varios nuevos sentidos que tiene la escuela para los jóvenes, uno de los más fuertes es el de la escuela como espacio de sociabilidad, como espacio de encuentro. Precisamente, en los barrios de la periferia, con una fuerte degradación del espacio urbano y la violencia tan presente, la escuela misma es un espacio de encuentro y de constitución de grupos y de lazos de sociabilidad. No creo que la escuela se reduce sólo a eso, pero me parece que éste es un sentido importante de la escuela para los jóvenes en la actualidad.
- ¿De qué manera se vincula esta idea de escuela “como espacio de encuentro” con los enfoques que hablan de una “escuela expulsora”, como una institución que deja al margen a los jóvenes con menores recursos y mayores dificultades para incorporarse a los estudios formales?
- Concretamente, creo que hay una dificultad por parte de los educadores de comprender la necesidad de ese joven de vivir la escuela como un espacio de sociabilidad. Muchas veces hay una resistencia de parte de los profesores que le dicen a sus alumnos: “esto no es un club” o “aquí no vienen para encontrarse sino para aprender ciencia”. A veces, tienen poca sensibilidad para comprender esa condición actual de los sujetos jóvenes. Entonces, los casos de abandono de la escuela tienen varias razones, no sólo una razón pedagógica, sino también están fundados en una dificultad del proyecto educativo con respecto a los jóvenes en el presente.
- En este sentido, ¿qué ocurre con los jóvenes cuando sus expectativas con respecto a la escuela están disminuidas y no pueden visualizar a la formación escolar como una condición para su desarrollo futuro?
- Creo que ése es un elemento importante para pensar la crisis institucional de la escuela y la relación con los jóvenes. Para nosotros en Brasil, y creo que para gran parte de América Latina, la presencia de los jóvenes en la escuela no les da garantías de conseguir en el futuro un lugar en el mercado de trabajo. Cada vez más se ve que no existe una relación directa entre escolarización y acceso al mercado. Ahora, por otro lado, la no escolarización no le permite a ese joven ni si quiera soñar con la posibilidad de insertarse en el mercado. Creo que tenemos que buscar otras motivaciones para la escuela. En este sentido, considero que algo interesante para retomar es la función social de la escuela; retomar el valor del conocimiento en sí, el valor de la formación humana más que el de la escuela como medio para la formación profesional.
Revista Digital "alfilo" - Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) : http://www.ffyh.unc.edu.ar/alfilo/26/zan.html
