quinta-feira, 3 de setembro de 2009

Entrevista com a Profª. Drª. Dirce Zan

“Precisamos comprender los nuevos lenguajes de los jóvenes para poder pensar la escuela”

La especialista brasilera Dirce Djanira Pacheco e Zan dictó, en el mes de noviembre, un curso en la FFyH sobre “juventud, cultura y violencia”. La actividad se enmarca en el proyecto asociado entre el programa de posgrado en Educación de la Universidad Estadual de Campinas y el Doctorado en Ciencias de la Educación de la UNC. En diálogo con Alfilo, Dirce Zan analizó los principales cambios que sufrió el concepto de juventud en los últimos tiempos y sus implicancias en el campo de la educación y la cultura. “Vivimos en una época y en una sociedad en la que la juventud se ha tornado una categoría que está en el foco y concentra una mayor preocupación para las políticas públicas”, precisó la investigadora.

La profesora Dirce Djanira Pacheco e Zan dictó un curso de posgrado en la FFyH que tenía como objetivo principal rastrear en los estudios brasileros más recientes las principales transformaciones que están operando en el abordaje y análisis de la temática de la juventud. “Retomamos un concepto sociológico de la juventud y los trabajos iniciales de la década del 60 en mi país, que eran estudios más volcados a la relación de los jóvenes con los movimientos de estudiantes universitarios, para llegar a perspectivas más actuales que abordan el hip-hop y el funky, como así también cuestiones más relacionadas con la violencia, la criminalidad y el proceso educacional en ese contexto”, comentó la especialista en el comienzo de la entrevista.

- ¿Cuáles fueron los cambios más importantes que se dieron en los enfoques de los estudios sobre juventud?
- El concepto de juventud se modifica de acuerdo con las sociedades y el contexto histórico y cultural. Actualmente, estamos viviendo una ampliación de ese concepto, un alargamiento. La fase etárea para ser considerado joven es cada vez más amplia. Hay algunos trabajos interesantes que problematizan una perspectiva de los cambios en el marco de los procesos productivos actuales. En un mundo signado por el desempleo, en un mundo de dificultades para el joven, que lo mantienen ligado a las referencias familiares de manutención y sobrevivencia, se termina extendiendo esa fase etárea de juventud. Otro factor interesante de esa ampliación, en el contexto de una sociedad con grandes transformaciones, es que la juventud comienza a ser vista como una condición o categoría social más relevante. Puede significar lo nuevo, la posibilidad de correr riesgos y la disposición de apertura a los cambios que se aproximan. Vivimos en una época y en una sociedad en la que la juventud se ha tornado una categoría que está en el foco y concentra una mayor preocupación para las políticas públicas.

- Al mismo tiempo, en América Latina la juventud también aparece ligada a los miedos actuales de la sociedad: criminalidad, violencia, inseguridad…
- Se trata de una contradicción en relación con los jóvenes que, por un lado, representan un peligro y una amenaza, pero también representan las posibilidades y potencialidades de innovación y de transformaciones. Ahí tenemos algo que es importante y que tiene relación con la condición de clase social. Cuando muchas veces nos detenemos a observar a los jóvenes de las clases populares, de modo general, ellos parecieran ser los principales representantes del peligro y el riesgo. Algunos trabajos interesantes en Brasil, en los que se analizan los cambios actuales, advierten que las investigaciones han virado hacia ese público juvenil de las clases populares de la periferia, en el intento de comprender los movimientos culturales y el lenguaje de resistencia de esos movimientos. También, en la búsqueda por superar el preconcepto de que son movimientos representativos de una violencia banal (mera violencia cruel) y por comprender qué quieren decir esos movimientos culturales juveniles de la periferia.

Los jóvenes y la escuela
- ¿En qué aspecto de la juventud se focaliza tu trabajo de investigación?
- Trabajo en una investigación que analiza la relación con la escuela y cómo ese joven ha resignificado la escuela. Si bien se sistematizan algunas cuestiones vinculadas con los movimientos culturales y la violencia, mi trabajo hace foco en el proceso educativo. Como bibliografía del curso, también traje algunas producciones de investigadores brasileros que analizan específicamente los movimientos culturales como hip-hop y funky. Pienso que es cada vez más necesario ampliar los enfoques disciplinares para analizar temáticas como la juventud. El enfoque antropológico es sumamente importante para trabajar con una temática como ésta, al igual que los enfoques sociológicos, pedagógicos y educacionales. En esa perspectiva, es posible pensar caminos diversos para abordar un problema que es bastante complejo. La juventud no es una temática simple de ser analizada y pensada.

- ¿Cómo se incorpora esta perspectiva de los jóvenes en el análisis de las problemáticas actuales de la escuela?
- Creo que precisamos comprender un poco de esos movimientos culturales y esos nuevos lenguajes que los jóvenes traen, para poder pensar la escuela. No nos podemos quedar en una idea de escuela eficaz, cerrada en un modelo tradicional, idealizando e imaginando a un joven que no es real. Entonces, es muy importante que quienes trabajan en la escuela, los educadores, estén abiertos al conocimiento de esos nuevos sujetos para pensar un proyecto educacional. Una cosa que las investigaciones vienen demostrando es que de esos varios nuevos sentidos que tiene la escuela para los jóvenes, uno de los más fuertes es el de la escuela como espacio de sociabilidad, como espacio de encuentro. Precisamente, en los barrios de la periferia, con una fuerte degradación del espacio urbano y la violencia tan presente, la escuela misma es un espacio de encuentro y de constitución de grupos y de lazos de sociabilidad. No creo que la escuela se reduce sólo a eso, pero me parece que éste es un sentido importante de la escuela para los jóvenes en la actualidad.

- ¿De qué manera se vincula esta idea de escuela “como espacio de encuentro” con los enfoques que hablan de una “escuela expulsora”, como una institución que deja al margen a los jóvenes con menores recursos y mayores dificultades para incorporarse a los estudios formales?
- Concretamente, creo que hay una dificultad por parte de los educadores de comprender la necesidad de ese joven de vivir la escuela como un espacio de sociabilidad. Muchas veces hay una resistencia de parte de los profesores que le dicen a sus alumnos: “esto no es un club” o “aquí no vienen para encontrarse sino para aprender ciencia”. A veces, tienen poca sensibilidad para comprender esa condición actual de los sujetos jóvenes. Entonces, los casos de abandono de la escuela tienen varias razones, no sólo una razón pedagógica, sino también están fundados en una dificultad del proyecto educativo con respecto a los jóvenes en el presente.

- En este sentido, ¿qué ocurre con los jóvenes cuando sus expectativas con respecto a la escuela están disminuidas y no pueden visualizar a la formación escolar como una condición para su desarrollo futuro?
- Creo que ése es un elemento importante para pensar la crisis institucional de la escuela y la relación con los jóvenes. Para nosotros en Brasil, y creo que para gran parte de América Latina, la presencia de los jóvenes en la escuela no les da garantías de conseguir en el futuro un lugar en el mercado de trabajo. Cada vez más se ve que no existe una relación directa entre escolarización y acceso al mercado. Ahora, por otro lado, la no escolarización no le permite a ese joven ni si quiera soñar con la posibilidad de insertarse en el mercado. Creo que tenemos que buscar otras motivaciones para la escuela. En este sentido, considero que algo interesante para retomar es la función social de la escuela; retomar el valor del conocimiento en sí, el valor de la formación humana más que el de la escuela como medio para la formación profesional.


Revista Digital "alfilo" - Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) : http://www.ffyh.unc.edu.ar/alfilo/26/zan.html

segunda-feira, 10 de agosto de 2009

A DÉCADA QUE NÃO ACABOU


Na fachada do clube Caravaggio, no Centro de São Paulo, aproximadamente 50 pessoas aguardam ansiosamente em uma fila até serem recepcionadas por um hostess, caracterizado de nerd, para entrarem na festa.
Nem a chuva que caía sem parar na cidade foi capaz de esfriar a noite, pelo contrário. Do lado de dentro, o clima é quente. No lounge, uns se aglomeram no balcão do bar para descolar um drinque enquanto outros se jogam na pista de dança.
Essa poderia ser a descrição de qualquer balada, não fosse pela trilha sonora. Ao som das pick-ups do DJ Tonny, um público eclético, das mais diversas faixas etárias canta de forma performática “Volta pra Mim”, sucesso do grupo Roupa Nova. Trata-se da maior festa anos 80 da capital paulista, a Trash 80`s.
No meio da bagunça, um sujeito alto se destaca pela empolgação e pela precisão com que executa os passos das coreografias elaboradas pelos próprios freqüentadores da casa. Às primeiras batidas de “Ilariê”, da Xuxa, e “Thundercats”, do Trem da Alegria, ele já sabe o que fazer. É Jonathas Muller, um rapaz de 33 anos, que se divide entre a direção de uma creche e o amor pelos anos 80. “Venho quase todos os dias. Quinta, sexta e sábado. Venho há uns 4 ou 5 anos, praticamente desde que a festa começou. Até no natal, depois da meia-noite.”, conta Jonathas.
A paixão por essa década não faz parte da vida apenas de Jonathas. Nos últimos anos, reviver o tempo marcado por canções dos Menudos, da Cyndi Lauper e do Sidney Magal e por brinquedos como o “Aquaplay” e o “Genius” virou mania. Hoje, não é difícil encontrar outros “Jonathas” espalhados pelo país. Entre eles, muitos jovens de que mal chegaram a curtir essa época. É o que conta o cantor Ovelha, conhecido por sucessos como “Sem Você Não Viverei” e “Te Amo, O Que Mais Posso Fazer”: “Nos shows especiais que eu e outros artistas fazemos, a maioria das pessoas tem entre 18 a 25 anos. Então, acaba rolando um intercâmbio de culturas. A gente fala dos anos 80 e eles falam dos anos 1990 e dos anos 2000”.
O jornalista Marcelo Duarte tem uma teoria para esse fenômeno. Ele, que freqüentemente faz referências a essa década em seu programa “Você é Curioso?”, na Rádio Bandeirantes, atribui parte disso à influência dos pais da geração oitentista. “Como você tem uma memória afetiva muito grande por tudo isso, você acaba falando tanto que o jovem fica com curiosidade de saber o que tem de tão interessante e vai atrás”.
Esse estranho sentimento nostálgico que os anos 80 despertam entre os mais novos também chamou a atenção de Mariana Claudino, que, em parceria com o jornalista Luiz André Alzer, criou o livro “Almanaque Anos 80”, um guia de memórias e curiosidades dedicado a apaixonados como Jonathas Muller.
Recheado de fotos e descrições sobre tudo que marcou a década, o almanaque foi escrito incialmente para um público entre 25 e 35 anos. Após o lançamento, porém, veio a surpresa: “Na época, a gente pensou em leitores da nossa geração. Pura ingenuidade nossa! Soubemos que o livro atingiu um público muito maior, de 20 a 45 anos”, explica Mariana.
A exemplo do almanaque, festas, baladas e músicas não foram as únicas ferramentas que os adoradores do universo oitentista encontraram para mantê-lo vivo na memória. O programa de rádio Clube Anos 80 é um exemplo. Transmitido pela rádio Furb, de Santa Catarina, são duas horas de quadros que contam história das bandas, músicas e curiosidades dos anos 80. Para Fabrício Wolff, apresentador do programa, essa retomada se deve, principalmente, ao campo musical: “Hoje vivemos a era da não-música. As composições são muito ruins, não tem letra e quando tem são pobres na harmonia”.
Além de tudo isso, existem uma infinidade de sites na internet e mais de mil comunidades no Orkut, nas quais os aficcionados discutem sobre os mais diversos aspectos desse mundo: das músicas aos desenhos animados, dos brinquedos às roupas da moda. Jonathas, inclusive, faz parte de uma.
Mas o que faz pessoas como ele adorarem os anos 80? O que essa década teve de tão especial? O próprio Jonathas tem a explicação: “Os anos 80 atraem por conta de ter essa coisa exagerada, pelo brega, pela lambada, pelo Balão Mágico, pela Xuxa e a até mesmo pelo rock nacional. Sempre curti isso, antes mesmo de começar a freqüentar a Trash 80’s”.
A mania é tamanha que os amantes dos 80 já são considerados uma tribo. Pelo menos é que diz a cientista social Nathália Raggi: “Se eles vão em baladas juntos, gostam das mesmas músicas e tem uma mesma ideologia, no caso o amor pelos anos 80, podemos afirmar que eles são uma tribo”. Jonathas concorda: “A gente tem uma identidade própria”.
Mariana Claudino também sua versão para o sucesso dos anos 80. “Depois do Almanaque, comecei a conversar com as pessoas sobre essa saudade de décadas antigas. A minha teoria é que a cada 20 anos há uma volta ao tempo. Nos anos 80, a moda era as festas anos 60. Nos anos 90, as festas hippie dos 70 estavam em alta. Agora, é a vez de resgatar os anos 80. Daqui a pouco, é a vez dos anos 90. E assim por diante”.
Para Jonathas, mesmo que os anos 80 saíam de cena para darem lugar a outra década, o amor continuará. “O público sempre muda, daqui alguns anos, os costumes serão outros e outras décadas serão adoradas, mas para mim a paixão pelos anos 80 nunca vai passar”.


Publicado no Jornal Sul de Minas - http://jornalsuldeminas.com.br/tamaragaspar/index.php?option=com_content&task=view&id=57&Itemid=9 em 21/12/2008

segunda-feira, 8 de junho de 2009

VÍDEO "TRIBOS URBANAS"

VÍDEO "TRIBOS URBANAS" - do programa Conexão XXI

domingo, 17 de maio de 2009

SE LIGA!!! NÓS ESTAMOS NA ESCOLA!!!

Drops sobre culturas juvenis contemporâneas


Elisabete Maria Garbin


Numa sala de aula, um jovem com os fones de um walkman nos ouvidos, sussurra, entusiasmado, um trecho de um rock pop nacional: é o amoooor, é o calooor que aqueece a allmaaa!!; enquanto outro gruda, sorrateiramente, em seus ouvidos o seu radinho de pilha [provavelmente para ouvir uma canção de sua preferência]. Num canto da sala, uma jovem 'devora' páginas de um livro de poesias, best seller do momento. Junto à parede, uma jovem digita um torpedo em seu celular; já outra tenta esconder, junto aos cadernos, a última edição de uma revista juvenil, que traz na capa o galã da novela do horário nobre. Um jovem, num outro canto da sala, aguarda a professora passar por entre as carteiras e mochilas 'da hora' espalhadas pela sala, para mostrar aos colegas uma tatuagem no ombro direito; e eis que adentra na sala, esbaforida, uma garota, desfilando um cabelo multicolorido, sussurrando aos colegas: pintei com papel crepom! Ao lado da janela, uma jovem escreve um bilhete para um colega: Eahe kra, vamu zoa nu xou dus omi? Toca um celular! e a professora [alheia a isso tudo?] segue explicando a matéria...

A essas alturas, meu caro leitor/professor, já deu para perceber que as cenas que descrevi podem ser de uma sala de aula qualquer, inclusive da sua. São expressões que trazem o gosto musical diferenciado dos jovens, sua literatura preferida, a escolha de suas vestimentas, suas linguagens, falam de seus territórios, suas marcas corporais que colaboram com a afirmação da sua existência aos olhos dos outros. Expressões essas, dentre tantas outras, que nada mais são do que diferentes práticas culturais do cotidiano destes jovens, e adquirem significados em contextos específicos, partilhadas [ou não] com seus pares e, às vezes, frente à tensões identitárias de toda ordem, levam a condutas compulsivas.

Das revoluções culturais do nosso tempo, a emergência da chamada 'cultura da mídia' - incluindo-se nela as tecnologias virtuais - em sua dimensão global, resulta numa espécie de mix cultural sustentado pelas diferenças nas condutas de jovens em suas práticas culturais que podem ser constatadas em grupos diversificados em uma mesma sala de aula. Somos interpelados incessantemente por símbolos do consumo que, ao mesmo tempo que nos constituem dessa ou daquela maneira, acabam sendo ressignificados a todo momento. Logo, se problematizarmos o conceito de juventude(s) com as lentes da cultura, podemos ver tais juventudes como, no mínimo, comunidades de estilos, atravessadas por identidades de pertencimento, desde o look de suas vestimentas e adereços, incluindo aqui estilos musicais, comportamentos, gírias, atitudes corporais, etc. Observe que alguns jovens em sua sala de aula usam um tipo de roupa que corresponde a um estilo musical que vêm consumindo neste momento, assim como outros dão seus sinais de identidade através de piercings, brincos, tatuagens e outros tipos de marcas corporais, buscando afirmar uma singularidade que já não indica uma forma de dissidência ou inconformismo sociais, e, sim, mais uma prática que simplesmente significa 'estar na moda', 'ser do grupo', e não 'protesto contra o sistema capitalista', ou 'protesto contra as regras hipócritas do mundo adulto'. A questão central está, então, em conhecer e entender esta mistura de ânsias e imaginários juvenis. Por isso pergunto: quantas vezes neste ano, meu caro professor, você foi a uma banca de revistas para buscar por aquelas destinadas ao público juvenil? Você já experimentou convidar seus alunos a musicar poemas de clássicos da literatura que são trabalhados em sala de aula? Conheces as bandas musicais preferidas dos teus alunos e alunas? Conheces as letras de algumas dessas músicas? Certo é que a juventude contemporânea tem se caracterizado por suas diferentes culturas, que afloram em muitos lugares, ao mesmo tempo, como a da geração zapping, da geração digital, das características de nomadismos, da linguagem do 'tipo assim', da 'parada animal', enfim, urge que nos percebamos - e também a nossos alunos e alunas - como sujeitos de uma condição cultural que através de inúmeros investimentos nos modifica, transforma e constitui diferentes maneiras de ser e estar no mundo.

Não fiquemos no passado, não julguemos e não condenemos preliminarmente, não façamos relações de causa e efeito entre determinadas manifestações juvenis E traços de caráter para não repetirmos os intermináveis [e cada vez mais aprofundados] choques de geração, sob pena de nos transformarmos em 'alienígenas' diante de nossos alunos e alunas[!]



Texto publicado no Jornal NH, suplemento NH na escola. Novo Hamburgo, 10 de setembro de 2005. Disponível em: www.ufrgs.br/neccso e www.ufrgs.br/neccso/gjovem

sexta-feira, 24 de abril de 2009

Americana descobre (tardiamente) os jovens...



Foi preciso 10 mil estudantes "de fora" ocuparem a cidade para que se perceba a falta de espaços de sociabilidade para os jovens...

Antes tarde do que nunca, afinal...